El Arte de la Traducción
«Así que todo el que tenga aptitud artística, y a quien el Señor le haya dado sabiduría y entendimiento para hacer bien todo lo necesario para el culto del santuario, llevarán a cabo lo que el Señor ha ordenado.»
Éxodo 36.1 (Dios Habla Hoy)
Normalmente cuando hablamos de arte hacemos referencia, casi exclusivamente y como si fuera sinónimo, a la pintura, la escultura y, en ocasiones, a la arquitectura. Si bien éstas son expresiones sublimes del arte, no son las únicas.
También es cierto que la Biblia a lo largo de los siglos ha sido y sigue siendo inspiradora de magnificas obras artísticas en los tres ámbitos arriba mencionados, pero aún va más allá, siendo ella misma una obra del arte de la literatura, única y excelente, pero que se encuentra en unas lenguas que la mayoría no entendemos; de ahí la dificultad de transmitir este arte a personas de otras culturas y lenguas.
Estamos hablando de la traducción; y alguien podría preguntarse ¿Qué tiene que ver la traducción con el arte?
Es posible que el científico diga que para hacer una traducción basta con conocer bien el idioma de origen y el idioma receptor y seguir unos métodos, que es pura técnica; pero esto sólo produciría una traducción formalmente correcta, sin vida, deshumanizada.
El texto que apuntamos más arriba nos muestra que no sólo es preciso el conocimiento objetivo: vocabulario, expresiones, gramática… sino que se necesita la “aptitud artística” que utiliza y combina los recursos técnicos adecuadamente, que da con la palabra justa, que colorea los paisajes, que perfuma los ambientes, que nos da escenas palpitantes llenas de sonidos o silencios; en definitiva produce una traducción con vida, humanizada, que cuando la leemos nos lleva a exclamar: ¡Ésta es una buena traducción!, transmite lo que el autor en la lengua original quiso contar.
Uno de los cometidos fundamentales de las Sociedades Bíblicas Unidas es la traducción de la Biblia de manera que cualquier persona que la lea reciba el mensaje que los autores en la lengua original quisieron transmitir. Esta tarea es realizada por equipos de traductores y consultores que trabajan comprometidos en realizar una traducción fiel al texto original, «de tal modo que los lectores de hoy vivan la experiencia de los lectores de ayer»*.
Estudios especializados nos descubren que en el mundo se hablan unas seis mil quinientas lenguas. Hasta el día de hoy, la Biblia completa o alguna parte de ella ha sido traducida a unas 2.500 lenguas.
En la actualidad las Sociedades Bíblicas están trabajando en cerca de 600 proyectos de traducción en todo el mundo.
* Alfredo Tepox Varela. Prólogo de La poesía del Antiguo Testamento: pautas para su traducción (1989)
Si desea más información sobre aspectos concretos del ámbito de la TRADUCCIÓN BÍBLICA revise estos otros artículos:
- ESPECIAL: La traducción bíblica
- El traductor bíblico
- Equipos de traducción
- La traducción bíblica en cifras



